Empleamos cookies, según las condiciones expresadas en nuestro aviso legal.

Jardín seco

16,00 IVA incluido

Jardín seco, de Samir Delgado, la poesía y el arte se funden en un poemario sublime sobre la obra del pintor abstracto Fernando Zóbel.

Categoría:

Descripción

Es ahora la criptonita de Zóbel encendiendo el acto de la poética de Delgado. Frente al devenir torpe de los días, Samir deviene poeta e intérprete, presentando los poemas pintados de Zóbel como una casa, un hogar donde se despliegan una sucesión de habitaciones iluminadas: el cielo azul, el paisaje que se abre tras la tormenta, las tierras arañadas al ser roturadas, los territorios soñados, jardines de la errancia, el agua y sus reflejos en la ebriedad del sol o el recuerdo de aquel día dichoso. «La eterna promesa de la luz», sentenciará el poeta, mas recordemos que las fuerzas elementales, —la luz, el paisaje y las impresiones de Zóbel frente al existir–, quedan ahora transformadas: son belleza, una belleza que impregna la vida, una belleza moral, por tanto, que ejemplifica los pasos de otros—nosotros. Delirio de un instante, cantos entre la persistencia y la fragilidad, elogio sin límite de la belleza.

Alfonso de la Torre

Rústica con solapas: 92 páginas.

ISBN: 978-84-120515-1-3.

Samir Delgado

En la distancia a las estrellas hay un testamento del jardín.

En julio de 1969, hace medio siglo y días después de la llegada a la luna, el artista hispanofilipino Fernando Zóbel pintó bajo el cielo castellano su cuadro más conocido, el Jardín seco. Ver cualquiera de sus pinturas supone una revelación muy cercana a la experiencia de mirar el cielo y de pasear junto al río a la misma vez. Yo siempre quise ser astrónomo y finalmente me hice poeta, en algo se parecen ambas vocaciones y no han sido otras las formas más genuinas de afrontar el misterio de la vida.

Mirar un cuadro y escribir desde dentro de la pintura también debe conservar un curioso parentesco con hacer un viaje espacial: al fin fuera y dentro, nada se toca y todo puede sentirse a través de la mirada. Por eso este libro es una travesía por el universo de los cuadros de Zóbel, otra forma de visitar el espacio simbólico del río y las estrellas, de los paisajes íntimos de la belleza.

Un libro de poemas en diálogo con la pintura abstracta y escrito en México, el centro de la luna en la mitología náhuatl. Desde Altamira a Bonampak, del Louvre al Guggenheim, el ser humano ha expresado su condición cósmica por medio de los colores y la poesía ha transcrito en palabras lo que el ojo ve y el corazón siente desde la conmoción original del fuego en la noche de los tiempos.

Estos paisajes entre la pintura y la poesía, casi como saetas o como bólidos estelares —es lo que tiene ser un bala perdida— son un homenaje al artista filipino que trajo consigo la modernidad en medio de la dictadura y esperan ser visitados como una ventana abierta al espacio sideral, como un reclamo de libertad frente al desastre. No puede ser otra su latitud, fuera y dentro al fin, junto a las estrellas y en el jardín.