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Edición rústica con solapas en papel premium

Los aullidos del cuerpo

Raquel Martínez-Gómez

Los cuerpos se convierten en territorio de resistencia y memoria, en brújula emocional capaz de orientar decisiones cuando la razón se ve desbordada por la complejidad del mundo.

Rústica con solapas y guardas 178 páginas
ISBN: 979-13-991367-1-5

19,00 IVA incluido

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Estos diecisiete relatos están protagonizados por mujeres de diversas procedencias, edades y condiciones sociales que aprenden a escuchar los aullidos del cuerpo para orientar sus decisiones vitales. Las múltiples violencias que atraviesan –de género, estructurales, políticas– constituyen el hilo conductor de las historias, ambientadas en escenarios como Inglaterra, Uruguay, Turquía, Francia, España o Cuba.

La obra nace de la necesidad de reivindicar miradas que, respondiendo a patrones universales, amplifica la sensibilidad de sus protagonistas al explorar las relaciones corporales ante las circunstancias que las rodean. Los cuerpos se convierten así en territorio de resistencia y memoria, en brújula emocional capaz de orientar decisiones cuando la razón se ve desbordada por la complejidad del mundo.

La obra arranca con un prólogo situado en el Caribe colombiano para adentrarse en cinco relatos donde las historias personales de las protagonistas se entrelazan con momentos cruciales de la historia política latinoamericana. El espionaje y los privilegios de unos pocos en la Cuba postrevolucionaria, la búsqueda de las raíces afrodescendientes silenciadas de una mujer montevideana que la enfrenta a la historia del esclavismo, o el enfrentamiento en directo a los fantasmas del pasado de una presentadora televisiva cuya madre y padre fueron asesinados durante la dictadura uruguaya, constituyen el punto de partida de algunas de estas historias donde las violencias políticas e históricas atraviesan los cuerpos de las protagonistas. La primera sección se cierra con relatos ligados a la búsqueda desesperada de un terreno no contaminado por agrotóxicos o la mirada observadora del proceso de paz colombiano en un momento cotidiano.

La segunda parte,  titulada «Itinerarios azarosos», sigue a mujeres en tránsito hacia destinos cargados de significado: un pequeño pueblo granadino donde desentrañar la historia familiar silenciada por la Guerra Civil; una biblioteca convertida en escenario para el enfrentamiento de un hecho de la infancia que se había preferido olvidar; un viñedo alsaciano heredado por un varón pero cedido sentimentalmente por una pintora  de prestigio internacional; una escuela de niñas en Estambul donde la participación les ha sido vetada; o una playa nocturna donde una joven que ha asumido su destino con una mezcla de resignación y rebeldía saborea su último helado.

Las historias de la tercera parte transcurren en «Un pueblo que huele a malta» del sur de Inglaterra, donde convergen personajes como la profesora de yoga que rememora los malos tratos de su abuela durante la infancia o la empleada del hogar que acompaña a un viejo laborista a Suiza para morir dignamente el mismo día que su país abandona la Unión Europea.

Raquel Martínez-Gómez

Un día la encontré, tan perdida como yo, en las montañas que camino. Me contó que, frente a toda apariencia, era pacifista. Había perdido una guerra que nunca quiso empezar y todavía era capaz de mostrar indignación a sus instigadores. Los había apuntado en su lista para agujerear, junto a los señores de los conflictos presentes –empezando por Netanyahu– y a los gestos carroñeros de Elon Musk. Me pidió que la llevara. “Demasiadas décadas sin viajar”, me confesó. La guardé en mi bolsillo y después elegí perderme por los senderos, dejar las huellas en la nieve yendo campo a través. Me fije en las ramas de los árboles, en su necesidad de abrazo, en los pocos hongos que quedaban de un otoño que había cubierto el bosque con su alfombra tejida delicadamente. Cerca de una pradera donde a veces descanso, la bala mexicana empezó a penetrarme rompiendo el forro del bolsillo y la piel, habitándome al tiempo que sentía que habría que volver a comenzar, que yo también necesitaba hacer boquetes en la barbarie y la reacción, incluyendo la quema de combustibles fósiles y los golpes asesinos del machismo. Cambié mi percepción, me dejé confundir por los mojones e hitos que otras veces fueron referencia; permití que el granito que se desprendió de un promontorio sirviera para explotar cada una de mis certezas. Y ya no quise conquistar ninguna cima, de todos modos mis alas de rapaz siempre las sobrevuelan y ahora contaba con la potencia de la bala. Cuando regresé al calor del hogar puse en marcha el juego de las palabras y prendí un espacio en el interior de mi cuerpo para que fuera él –y no mi cabeza– quien impusiera las leyes de la lírica. Desde ese día la bala perdida y yo nos confundimos, sin saber muy bien quien es la que se sienta en el escritorio y comienza a agujerear y llenar de pólvora las almas receptivas de lectoras audaces. No siempre somos sutiles ni fáciles ni poéticas. Tampoco complacientes: la jaguarA está allí, como la bala, rugiendo entre la maleza, entre las capas del bosque. Al fin y al cabo es en la naturaleza de perdidas, pero también en la acumulación de pérdidas, de donde abrevamos nuestra fuerza. Raquel Martínez-Gómez nació en Albacete (La Mancha). Sus novelas más recientes son La máscara del rey maya (Planeta México, 2023), Los huecos de la memoria (Universidad Veracruzana, 2018) –galardonada con el Premio de Novela Histórica Antonio García Cubas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)– y Ceniza de ombú Uruguay (Manosanta, 2017). Sombras de unicornio (Algaida, 2007) fue galardonada con el European Union Prize for Literature (EUPL, 2010) y el Premio Ateneo de Sevilla. Sus obras han sido traducidas a trece lenguas. Es doctora en Relaciones Internacionales (Universidad Complutense de Madrid) y Máster en Literatura Moderna y Contemporánea, Cultura y Pensamiento por la Universidad de Sussex. En los últimos veinte años ha compaginado su quehacer literario con su trabajo en el ámbito de la justicia social, los derechos humanos y el cuidado del medio ambiente y de sus seres. Ha vivido en México, Reino Unido y Uruguay, y realizado estancias universitarias o literarias en Argentina, Cuba y Canadá.
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